No hagas una conferencia: monta un show


Grandes conferencias empresariales

No importa el tamaño de la audiencia.

No importa la temática.

No importa el lugar.

Sólo importa lo que el público recuerde de esa experiencia llamada conferencia.


Nuestra obligación es dejar de pensar en lo que decimos y comenzar a pensar en qué sensaciones y emociones se van despertando en la audiencia. La memoria del ser humano es limitada y no está programada para recordar datos o hechos aislados, sino para recordar sensaciones y emociones y, gracias a eso, puede recordar hechos y datos.


La diferencia entre una conferencia y un show tiene que ver con la forma de entregar el contenido. Estoy asociando una conferencia a un orador en un podio, pasando láminas con números y gráficos, con un discurso técnico y carente de emocionalidad.


Un show lo asocio a todo lo contrario; se preocupa de conectar con las emociones de las personas utilizando todo tipo de recursos, abordando los 3 canales de percepción sensorial que tenemos las personas: visual, auditivo y kinestésico.


Mientras más importante el mensaje, mayor cantidad de tiempo debemos dedicar a pensar en una “estrategia” para que nuestra conferencia sea WOW y genere el impacto que necesitamos.


Los recursos que tenemos hoy, gracias a la tecnología, son múltiples. Lo que nos falta, en cambio, son tres cosas:


1. Darle la importancia y por lo tanto el tiempo necesario a pensar la estrategia;

2. Atrevernos a innovar haciendo frente al miedo al ridículo y,

3. Ideas nuevas, repitiendo una y otra vez los mismos esquemas que ya no sorprenden a casi nadie.


La invitación de hoy es a salir de ese espacio de confort y atreverse a ser diferentes. No es necesario ser un transgresor, sino buscar elementos y formas que no sean las esperadas por la audiencia que faciliten la “conexión” entre sus emociones y nuestras ideas.


Espero que nuestros consejos te sean de utilidad. Si te interesa conocer más de este tema, pregúntanos en contacto@andreadelacalle.cl.