El secreto para una presentación exitosa

El secreto más importante al momento de hacer una presentación que impacte es atreverse a ser uno mismo y a mostrar sus emociones.



Esto normalmente sorprende a los ejecutivos y a muchos les choca, especialmente cuando durante los talleres les pido que hagan presentaciones con alguna emoción particular. Nos han enseñado a movernos sin mostrar vulnerabilidad y a ser racionales si queremos tener una carrera exitosa, sin embargo, la forma de realmente impactar es haciendo todo lo contrario.


Múltiples estudios del campo de la neurociencia han demostrado que la memoria se encuentra estrechamente relacionada con las emociones. Si usted intenta en este momento hacer un resumen de sus últimos años en el colegio, seguramente recordará aquellos momentos vinculados a un estado emocional y no recordará momentos neutros.


Lo mismo sucede cuando escuchamos una presentación neutra: la olvidamos, mientras que nos sorprenden y recordamos durante un tiempo las presentaciones que nos despiertan emociones.


Para que eso ocurra, es necesario que el orador realmente “sienta” esas emociones y las demuestre. En ningún caso debe confundirse con “actuar” durante una presentación: cuando una emoción no es genuina, la audiencia inmediatamente le resta credibilidad.

Estamos hablando de sentir y de atreverse a demostrarlo ante la audiencia.


Esto que parece tan fácil, es lo más difícil de lograr. La manera más simple para comenzar es contar algunas anécdotas o historias que tengan relación con el tema y que sean significantes para el orador. Las historias tienen el poder de conectar a quien la cuenta con quien la escucha en una misma frecuencia y desde ahí sacar conclusiones para la acción.


También es importante destacar que avanzar en la capacidad de demostrar sus emociones en público es un proceso. Comience con las que le resulten más fáciles y cuando sienta la magia de la conexión con la audiencia, usted mismo querrá probar con nuevas.